lunes, 6 de enero de 2014

la censura onirica

Hay que ser humilde y dejar de lado buenamente las propias simpatías y antipatías cuando se pretende averiguar lo que en este mundo es real.Si un físico pudiera demostrarles que la vida orgánica de este planeta tiene que sufrir a corto plazo una parálisis total, ¿ se atreverían ustedes a oponerle : " eso no puede ser; esa perspectiva es demasiado desagradable"? Yo creo que ustedes se callaran hasta que venga otro físico y le demuestre al primero que cometió una falla en sus premisas o en sus cálculos. Si ustedes arrojan de si lo que les resulta desagradable mas bien repiten el mecanismo de la formación del sueño en vez de comprenderlo y vencerlo. No quiero hablar del modo en que les gustaría verse a si mismos pero; ¿ han hallado tanta benevolencia entre sus jefes y competidores, una conducta tan caballeresca en sus enemigos y tan poca envidia en quienes los rodean, que deban sentirse comprometidos a salir de fiadores de que no hay naturaleza humana una parte de maldad egoísta? ¿ No saben acaso, cuan desenfrenados y turbulentos son, en promedio, los hombres en todos los asuntos de la vida sexual? ¿ O ignoran que todos esos atentados y transgresiones con que soñamos por las noches son cometidos realmente todos los días por hombres despiertos, como crimines?¿Que hace aquí el psicoanálisis sino corroborar el viejo dicho de Platon, que los buenos son los que se conforman con soñar aquellos que los otros , los malos, hacen realmente.No es nuestro propósito poner en entredicho las aspiraciones nobles de la naturaleza humana, ni hemos hecho nada para despreciar su valor. Al contrario: no solo les muestro los deseos oníricos malos, censurados, sino también, la censura que los sofoca y los hace irreconocibles. Nos detenemos con mayor insistencia en la maldad del hombre solo porque los otros pretenden desmentirla, con la cual la vida anímica del hombre no se vuelve mejor, sino incompresible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario