sábado, 21 de diciembre de 2013

El discurso capitalista y el ataque de pánico

Todo hecho necesita de un discurso que lo diga, pero también que el hecho sea significado según el discurso que lo dice o lee. 
Todo discurso lógicamente se ve restringido a ciertas operaciones e imposibilitado para otras: disyunción lógica entre verdad y producción.
En la fórmula discursiva se ponen en relación los siguientes lugares: 



 agente                   otro                  o             provocación           elaboración  
verdad                    producción                       evocación              producción 



Discurso del amo Discurso del capitalismo:

S1          S2            S           S2
S            a             S1           a 




Esta variación se produce por una reversión del lado izquierdo de la fórmula que queda alterado en sus términos y en su relación. En el discurso del amo, el sujeto queda determinado por la verdad, lo que se escribe S1 sobre S tachada. En cambio, en el discurso del capitalismo, el sujeto opera sobre el significante amo como verdad,esto quiere decir que el sujeto dirige la verdad, por eso este discurso supone el rechazo de la castración. Es una verdad dirigida,construida, desde el sujeto tachado que encubre con un significante amo su tachadura, o sea,encubre su pérdida. Esto trae consecuencias en las relaciones de los términos: Es el S1 como verdad lo que pone en trabajo al S2. Cuanto más se trabaja para recuperar la primer pérdida, más se pierde, pero más se trabaja: las plusvalías se acumulan. Se trata de poner a contar,totalizar, cotizar la plusvalía cumpliéndose con el objetivo del capitalismo. En este modo discursivo no se producen restricciones, hay circularidad discursiva. La absolutización del sujeto y del amo político plantean el problema del límite para el tirano moderno y lleva a la interrogación sobre la función del padre como límite al goce.
Las formas del ejercicio de la autoridad, del poder, se modernizaron con gran rapidez ydieron origen al “amo capitalista”.Consecuencia: El desastre de una sociedad destituida de cualquier autoridad ética sufriendo de los efectos sintomáticos de no poder librarse de una degradación mercantilista más que a través de la violencia

El discurso capitalista es un discurso en rechazo a la castración

El discurso capitalista es un discurso en rechazo a la castración. La perversión ínsita del capitalismo reside precisamente en un sistema social, un modo de dotar del pacto que suple el vacío central que es el hombre, de tal manera pervertido que su estructura
se resuelve en el ataque al vínculo social que lo instituye. Del capitalismo todos somos
víctimas.Su capacidad destructiva es extraordinaria. Entre modernidad y posmodernidad, se ha procesado una alquimia: pasaje de la creencia en el Otro a la querencia del Otro. 
El horror de saber es contra el horror de la verdad de la castración


El discurso del capitalismo expresa una cultura que hace desaparecer al hombre 
en su singularidad: construye su perversión para tratar de superar la imposibilidad de encontrar “el objeto perdido desde siempre” -nos referimos al objeto en su estatuto freudiano-.La ciencia,con su gran producción de objetos, anima este discurso que promueve tantos objetos que permite que el ojo se nutra con una cantidad jamás vista.Y en estas formas se enmascara la posición del goce que está difundido en estos objetos de la ciencia. Lo que produce es un “exceso de goce” Sólo el impacto que causan los síntomas sociales recuerdan a los habitantes del mundo globalizado que les queda un poco de humanidad, “aún”, y también de malestar en la cultura.Su decir es “no nos sentimos cómodos en la civilización del presente”. Este decir tiene un sujeto, que en nuestra consideración, puede animarse a hacerse presente bajo la figura de“ataque de pánico”.
La primer descripción realizada por Freud sobre crisis de pánico (1894), considera que estos estados pueden presentarse en forma de pavor, irrupciones, y ataques sin ser evocados por el decurso de las representaciones, acompañado de síntomas físicos neurovegetativos, y/o mezclarse con interpretaciones espontáneas relacionadas a la muerte. En una lectura freudiana pueden considerarse las descripciones sobre la angustia (Angst) como Angstanfall (ataque de miedo), (histeria de miedo),  (irrupción de angustia). Tendremos en cuenta la hipótesis general: La idea de Angst se vincula a la concepción de descarga/salida de los estímulos acumulados. El sujeto,impedido de descargar su libido, sufre la acumulación de  excitaciones y para lograr descargar éstas se transforman en síntomas (sudores, taquicardia, contracciones musculares, parestesias, etc). 
También es interesante considerar que el exceso de es vivido por el sujeto
como algo avasalladorque lleva a un estado de miedo y desamparo: término que
expresa un estado próximo a la desesperación. Aún habiendo reformulado, en 1925,la teoría de la angustia, Freud mantiene la antigua hipótesis implicando al yo: “el yo anticipa la satisfacción de la moción pulsional y le permite reproducir las sensaciones de displacer (...)
así se pone en  juego el automatismo del principio del placer-displacer”
En los “ataques de pánico” existe un sujeto que se queda sin recursos frente a su propia inermidadabatido frente a la propia imprecisión de su malestar, pero denunciante de que el malestar existe, él es un testigo del “malestar de la cultura”. El ataque de pánico dice poco del sujeto como efecto del significante, del producto (que es el objeto) y del resultado (que es el síntoma). El pánico es homólogo a un decir sin tiempo y sin función sujeto. La omnipresencia del Otro en el discurso capitalista produce una falla en la constitución de la realidad psíquica que el pánico viene a revelar brutalmente: el sujeto quiere ser representado, quiere hacerse escuchar, aunque sea a precio de los costos y las costas del pánico, en donde la temporalidad de lo simbólico parece muy reducida. El sujeto se patentiza, se hace presente, busca su lugar, en “lo real del síntoma”. 



La vida contemporánea y su relación a la globalización desde la Sociología

La voluntad de posesión reemplaza al deseo. La dependencia a los objetos se extrema bajo la creencia de poseer la libertad de estar al alcance de ellos, para hacer de su vida una obra, - no de arte - según un modelo que quiere imponer una identidad de contrabando. Los compradores- consumidores pueden encontrar el consuelo de tener la impresión de pertenecer a alguna comunidad en donde la ausencia de diferencia y el sentimiento de ‘todos somos iguales’causan su atractivo. La trampa es que el sentimiento de identidad común es una falsificación de la experiencia: “los que han ideado y supervisan los templos del consumo son, de hecho, maestros en el engaño y artistas embaucadores”  
Frente a tal producción de lo homogéneo, “no parece accidental que el miedo a los extraños  haya crecido en la medida en que se han reducido las diferencias”14. La incapacidad de enfrentarse a la irritante pluralidad de diferencias y la ineptitud para tomar decisiones singulares, se encuentran en aumento. A mayor homogeneidad mayor incomodidad frente a los extraños. La diferencia parece cada vez más amenazante y la angustia que provoca parece cada vez más intensa. A medida que el impulso hacia la uniformidad se hace más intenso, también se intensifica el horror ante los peligros representados por ‘los extraños entre nosotros’. Esa inseguridad se convierte en un círculo vicioso”.15 Los esfuerzos por mantener a distancia al “otro” en tanto que “diferente”, trae como respuesta esperable la incertidumbre existencial, a la que han dado lugar la nueva fragilidad de los vínculos sociales.“Hay Otros que son más Otro que Otros, los extranjeros. Excluir alas personas como extranjeros porque ya no somos capaces de concebir al Otro da testimonio de una patología social”. También de una patología política generadora de focos de terror:“los orificios corporales (sitios de entrada) y sus superficies (los puntos de contacto) son los principales focos del terror y de angustia generados. “El cuerpo es uno de los puestos defensivos del casi abandonado campo de batalla donde cada día se entabla la lucha por la seguridad, la certidumbre y la protección”. Lucha en ejercicio de la libertad. Pero, es tiempo de preguntarnos respecto de esa libertad, pues quizás lo que se experimenta en su nombre ni siquiera lo contemple.Se ha generado una sociedad tendiente a la adición y a la adicción, en donde lo que se consume debe llegar al exceso de la máxima satisfacción. Se impone la ley del “safis-facere”, en donde un pretensioso “demasiado hacer” es “hacer en demasía”. Su consecuencia está a la vista: “ no tengo tiempo”, frase de letal elegancia con la cual la gente se pronuncia respecto de lo que llama “su vida”. Cabe preguntar: ¿es vida?, ¿de quién?, ¿quién tiene la titularidad de esto que llamamos “mi vida”?. Existe una lógica aditiva, la lógica del uno más, de un poco más,en una serie con tendencia al infinito.¿ Hay entusiasmo por lo que causa pánico? La virtud normativa de la prudencia está en desuso, también otras. Es el mundo del “todo-listo”, del “siempre-listo”, y el que no puede tiene una solución al alcance de la mano:químicos para dormir, despertar, tener fuerza, divertirse, no comer, no dormir, no parar. Así las asociaciones entre fármacos y drogas están en el orden del día. No importa aquello que entra en la cuenta, el asunto es que sume. La saturación lleva a querer “tener todo” o bien a “tener nada”, en donde juegan sus lugares bulimia y anorexia, ya no solamente como patología alimenticias, sino como modos de encarar la vida. 
Como psicoanalistas sabemos que el trabajo del inconsciente, cuyo principio es el goce del trabajo de la pulsión de muerte-, es aliado inseparable del trabajo del sueño, cuyo objetivo es seguir durmiendo

Ataque de pánico como síntoma contemporáneo

Precisión de las palabras

Sigmund Freud nos ha legado un saber respecto del poder de las palabras. Las palabras utilizadas para una denominación son, en principio, tan solo palabras, ni más ni menos que palabras. Tienen el poder de definir las cosas, también de construirlas. Sirven para que expresemos pensamientos, también para crearlos, no sin sus consecuentes imágenes que suscitan emociones y conmociones. “Ataque de pánico” no queda fuera de este destino. En las costumbres de la modernidad existe un lugar, llamado “diccionario”, en donde se reúnen la mayoría de ellas, colocadas por orden alfabético y seguidas de su definición o traducción. O sea, el diccionario se ocupa de la competencia de las palabras. Es por eso que nos interesó buscar, entre muchos, algunos términos que nos ocupan, para conocer su precisión, ¿qué se precisa en el ataque de pánico?. Ataque: acción de atacar o acometer, acción ofensiva, fase principal del combate ofensivo cuyo fin se materializa por la conquista de uno o varios objetos, crisis aguda de una enfermedad que se presenta enforma brusca y aparatosa. Atacar: acometer, embestir, afectar dañosamente, producir efecto dañino, arremeter. Pánico: temor o miedo muy grande, generalmente colectivo (gr. Panikon).2 ¿Qué ataca?, ¿Quién ataca?, ¿A quién se ataca?, ¿El pánico, ataca? ¿Cuál es la enfermedad que viene a presentarse como crisis aguda a través del pánico? ¿Quién padece esta enfermedad? ¿Qué construye la expresión ‘ataque de pánico’?