domingo, 21 de julio de 2013

Ideal del yo y enamoramiento (introducción al narcisismo)

El retroceso de la libido de objeto al yo, su mudanza en narcisismo, vuelve, por así decir, a figurar un amor dichoso, y por otra parte un amor dichoso real responde al estado primordial en que libido de objeto y libido yoica no eran diferenciables (..)
El enamoramiento consiste es un desborde de la libido yoica sobre el objeto. Tiene la virtud de cancelar represiones y de restablecer perversiones. Eleva el objeto sexual a ideal sexual. Puesto que, en el tipo del apuntalamiento (o del objeto) , adviene sobre la base del cumplimiento de condiciones infantiles de amor, puede decirse: Se idealiza a lo que cumple esta condición de amor. Entonces se ama el tipo de elección narcisista de objeto, lo que uno fue y ha perdido, o lo que posee los méritos que uno no tiene. Se ama a lo que posee el merito que falta al yo para alcanzar el ideal.

El cuerpo

Cuando una parte del cuerpo pase a ser autónoma, independiente de la tutela del yo que dice que todo tiene que estar unificado y satisfacerse en el abrochamiento de las pulsiones a un solo punto ideal que es el del genital? La pulsión parcial y la conversión histérica, como ejemplo paradigmático de la satisfacción de la pulsión, nos dice como el cuerpo se resiste a esa tutela del yo. Por lo tanto, la satisfacción histérica en la conversión es una verdadera infracción a lo que podría ser el funcionamiento normal o normativizado del cuerpo. La zona erógena en la neurosis obsesiva seria la conciencia, los pensamientos, las cavilaciones, etc. No solo tenemos la creencia de que el cuerpo es un dato original, cuando en realidad el cuerpo es algo que podemos tener o no tener; además, creemos que el cuerpo es algo unificado. Freud dice que los ojos no solo perciben las modificaciones del mundo exterior, importantes para la conservación de la vida, sino también las propiedades de los objetos con los cuales estos son elevados al rango de objeto de la elección amorosa. 

El neurótico curado (conferencia 27)

El neurótico curado ha devenido en realidad otro hombre, aunque en el fondo, desde luego, siga siendo el mismo: ha devenido lo que en el mejor de los casos y bajo las condiciones más favorables podía devenir. Pero esto es mucho. Cuando sepan todo lo que es preciso hacer y el esfuerzo que se requiere para implantar esa alteración en apariencia tan ínfima de su vida anímica, advertirán la importancia que posee esa diferencia de nivel psíquico 

domingo, 14 de julio de 2013

Ser infantil



Me había atrevido a brindar al niño otro esclarecimiento que sus padres le mantuvieron en reserva.. (..) Estoy seguro de que a consecuencia de eso no habría perdido el amor por la madre ni su ser infantil, y habría inteligido que debía por ahora cesar sus afanes en cuanto a esas cosas importantes, y aun imponentes, hasta que se cumpliera su deseo de ser grande. Pero el experimento pedagógico no fue llevado tan lejos

Arbitrariedad no la hay



Yo no comparto el punto de vista, que hoy goza de predilección, según el cual los enunciadores de los niños serian por enteros arbitrarios e inciertos. Arbitrariedad no la hay, absolutamente, en lo psíquico; y en cuanto a la incerteza en los enunciados infantiles, se debe hiperpoder de su fantasía, lo mismo que la incerteza en los enunciados de los adultos deriva del hiperpoder de sus prejuicios...(..) Tampoco las indicaciones de los adultos ofrecen seguridades grandes. Es lamentable que ninguna exposición de un psicoanálisis pueda reflejar las impresiones que uno recibe durante la ejecución, que el convencimiento definitivo nunca pueda agenciarse por la lectura, sino por el solo vivenciar.

viernes, 7 de junio de 2013

De los despreciadores del cuerpo. Friedrich Nietzsche

 Los despreciadores del cuerpo quiero decirles mi palabra. No deben
aprender ni enseñar otras doctrinas, sino tan sólo decir adiós a su
propio cuerpo - y así enmudecer.

«Cuerpo soy yo y alma» - así hablaba el niño. ¿Y por qué no hablar
como los niños?

Pero el despierto, el sapiente, dice: cuerpo soy yo íntegramente, y
ninguna otra cosa; y alma es sólo una palabra para designar algo en el
cuerpo.

El cuerpo es una gran razón, una pluralidad dotada de un único
sentido, una guerra y una paz, un rebaño y un pastor.

Instrumento de tu cuerpo es también tu pequeña razón, a la que llamas
«espíritu», un pequeño instrumento y un pequeño juguete de tu gran
razón.

Dices «yo» y estás orgulloso de esa palabra. Pero esa cosa más grande
aún, en la que tú no quieres creer, - tu cuerpo y su gran razón: ésa
no dice yo, pero hace yo.

Lo que el sentido siente, lo que el espíritu conoce, eso nunca tiene
dentro de sí su término. Pero sentido y espíritu querrían persuadirte
de que ellos son el término de todas las cosas: tan vanidosos son.

Instrumentos y juguetes son el sentido y el espíritu: tras ellos se
encuentra todavía el si-mismo. El sí-mismo busca también con los ojos
de los sentidos, escucha también con los oídos del espíritu.

El sí-mismo escucha siempre y busca siempre: compara, subyuga,
conquista, destruye. El domina y es también el dominador del yo.

Detrás de tus pensamientos y sentimientos, hermano mío, se encuentra
un soberano poderoso, un sabio desconocido - llamase sí-mismo. En tu
cuerpo habita, es tu cuerpo.

Hay mas razón en tu cuerpo que en tu mejor sabiduría. ¿Y quién sabe
para qué necesita tu cuerpo precisamente tu mejor sabiduría?

Tu sí-mismo se ríe de tu yo y de sus orgullosos saltos. «¿Qué son para
mí esos saltos y esos vuelos del pensamiento? se dice. Un rodeo hacia
mi meta. Yo soy las andaderas del yo y el apuntador de sus conceptos».

El sí-mismo dice al yo: «¡siente dolor aquí! » Y el yo sufre y
reflexiona sobre cómo dejar de sufrir - y justo para ello debe pensar.

El sí-mismo dice al yo: « ¡siente placer aquí!» Y el yo se alegra y
reflexiona sobre cómo seguir gozando a menudo - y justo para ello debe
pensar.

A los despreciadores del cuerpo quiero decirles una palabra. Su
despreciar constituye su apreciar. ¿Qué es lo que creó el apreciar y
el despreciar, y el valor y la voluntad?

El sí-mismo creador se creó para sí el apreciar y el despreciar, se
creó para sí el placer y el dolor. El cuerpo creador se creó para sí
el espíritu como una -mano de su voluntad.

Incluso en vuestra tontería y en vuestro desprecio, despreciadores del
cuerpo, servís a vuestro sí-mismo. Yo os digo: también vuestro
sí-mismo quiere morir y se aparta de la vida.

Ya no es capaz de hacer lo que más quiere: -crear por encima de sí.
Eso es lo que más quiere, ese es todo su ardiente deseo.

Para hacer esto, sin embargo, es ya demasiado tarde para él: - por
ello vuestro sí-mismo quiere hundirse en su ocaso, despreciadores del
cuerpo.

¡Hundirse en su ocaso quiere vuestro sí-mismo, y por ello os
convertisteis vosotros en despreciadores del cuerpo! Pues ya no sois
capaces de crear por encima de vosotros.

Y por eso os enojáis ahora contra la vida y contra la tierra. Una
inconsciente envidia hay en la oblicua mirada de vuestro desprecio.

¡Yo no voy por vuestro camino, depredadores del cuerpo! ¡Vosotros no
sois para mí puentes hacía el superhombre! -


Extraído del libro Así habló Zaratustra
Friedrich Nietzsche