lunes, 6 de enero de 2014
El mundo interior
Esta nueva instancia psíquica prosigue las funciones que habían ejercido aquellas personas ( los objetos abandonados) del mundo exterior; observa al yo, le da ordenes, lo juzga y lo amenaza con castigos, en un todo como los progenitores, cuyo lugar ha ocupado.Llamemos super yo a esa instancia. El super yo a menudo despliega una severidad para la que los progenitores reales no han dado el modelo. Y es notable también que no pida cuentas al yo solo a causa de sus acciones, sino de sus pensamientos y propósitos incumplidos, que parecen serle consabidos.Esto nos trae a la memoria que también el héroe de la saga de Edipo se siente culpable a causa de sus acciones, y se somete a un autocastigo, cuando la compulsión del oráculo debiera proclamarlo libre de culpa tanto a juicio nuestro como a juicio de el. De hecho el super yo es el heredero del complejo de Edipo. Por eso su hiperseveridad no responde a un arquetipo, sino que corresponde a la intensidad de la defensa gastada contra la tentación del complejo de edipo. Una vislumbre de esta relación de cosas yace sin duda en el fondo de lo que aseveran filósofos y creyentes , a saber, que el sentido moral no es instilado al hombre por la educación, ni lo adquirieron por la vida comunitaria, sino que les ha sido implantado desde un lugar mas elevado.
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