miércoles, 12 de febrero de 2014

El porvenir...

Los deseos crean ilusiones, y aunque la satisfacción del deseo como un medio para la creación no refuta la posibilidad de la verdad, ciertamente no la demuestra, tampoco. El hecho de que existan tantas defensas ilógicas de la religión debe significar que las creencias de muchas personas son bastante inseguras. Las influencias científicas han comenzado a remplazar a las ideas religiosas sobre cómo podemos aprender más acerca del funcionamiento del mundo. Freud sugiere que aquellos sin otro punto de anclaje moral excepto las leyes podrían ser peligrosos si algún otro ideal no toma el lugar de la religión antes de que sea completamente desmantelada. Las prohibiciones contra las matanzas, por ejemplo, siguen siendo buenas incluso si no proceden de dios. Si las prohibiciones son entendidas como procedentes de los hombres, podrían ser mejoradas más fácilmente que si proceden de lo divino.La religión es como una neurosis cultural: los niños sufren la misma neurosis cuando aprenden a reprimir sus instintos por su propio bien. Y Freud considera que los niños brillantes permanecerán inquisitivos e inteligentes como adultos en lugar de estandarizados si se les enseña el amor cívico y la razón científica en lugar de la religión. Mientras Freud podría proponer una nueva ilusión para ser adoctrinada y perpetuada, está seguro de que se conducirá a un estado en que la ciencia pueda prevalecer. Y la ciencia no es una ilusión

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